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dc.contributor.advisorMéndez Garrido, Juan Manuel 
dc.contributor.authorAzaustre Lorenzo, María Carmen 
dc.contributor.otherUniversidad de Huelva. Departamento de Educaciónen_US
dc.date.accessioned2014-05-16T10:47:44Z
dc.date.available2014-05-16T10:47:44Z
dc.date.created2014-01-13
dc.date.issued2014
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10272/8127
dc.description.abstractA lo largo de la historia, las bebidas alcohólicas han estado presentes en prácticamente todas las culturas y han sido consumidas con propósitos diferentes. Además de sus propiedades físicas (como sustancias psicoactivas, capaces de alterar el estado anímico; como líquidos, capaces de calmar la sed, etc.), las bebidas alcohólicas implican un conjunto de significados simbólicos, positivos y negativos. En algunas sociedades, como la occidental, el consumo social de bebidas alcohólicas se suele asociar a la celebración; en varias culturas puede ser un símbolo de inclusión o de exclusión en determinados grupos sociales. Por otra parte, entre esta amplia gama de símbolos positivos asociados al consumo de alcohol, es habitual en prácticamente todas las culturas que el abuso en el consumo suponga una estigmatización social negativa: entre un grupo de personas afectadas por diversos trastornos de la salud, una persona visiblemente ebria es una de las peor consideradas, según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Ustün, 2001). El consumo de alcohol, en su aspecto más social y cultural, puede entenderse como el espacio entre dos extremos: el placer producido por el consumo moderado y equilibrado, asociado a las relaciones sociales, eventos familiares, etc., y el sufrimiento individual y colectivo, que produce su abuso (Peele y Grant, 1999). Nos encontramos, por tanto, ante un producto de consumo generalizado, con fuertes connotaciones sociales (positivas y negativas), cuyo consumo abusivo o inadecuado produce efectos negativos tanto para la persona que lo consume como para otras personas y, en general, para la sociedad. Desde esta perspectiva social del alcohol, evitar el consumo abusivo y su impacto negativo en la salud se ha convertido no sólo en el objetivo de instituciones sanitarias nacionales e internacionales, sino en la clave de sostenibilidad del propio sector. Una muestra de la necesidad de cooperación y colaboración entre diferentes tipos de instituciones, incluidas las empresas productoras del sector, es el documento firmado en mayo de 1997, conocido como Los Principios de Dublín fruto de una iniciativa puesta en marcha por el National College of Industrial Relations de Dublín y el International Center for Alcohol Policies (ICAP).en_US
dc.description.abstractThroughout history, alcoholic beverages have been present in virtually all cultures and have been consumed for different purposes. In addition to its physical properties (such as psychoactive substances can alter mood, as liquids, capable of quenching thirst, etc…), Alcoholic beverages involve a set of symbolic meanings, positive and negative. In some societies, such as Western social consumption of alcohol is often associated with the celebration, in various cultures can be a symbol of inclusion or exclusion in certain social groups. Moreover, among this wide range of positive symbols associated with the consumption of alcohol, is common in almost every culture that consumer abuse involves a negative social stigma: among a group of people suffering from various health disorders , one visibly intoxicated person is considered one of the worst, according to studies by the World Health Organization (Ustün, 2001). Alcohol consumption, in its social and cultural aspect can be understood as the space between two extremes: the pleasure produced by moderate and balanced consumption associated with social relationships, family events, etc.., and individual and collective suffering, which produces its abuse (Peele y Grant, 1999). We are, therefore, to a widespread consumer product, with strong social connotations (positive and negative), whose abusive or inappropriate consumption has negative effects for the person who consumes it to other people and, in general, society. From this social perspective on alcohol, avoid the abuse and its negative impact on health has become not only the goal of national and international health institutions, but in terms of sustainability of the sector. A sample of the need for cooperation and collaboration between different types of institutions, including companies producing sector is the document signed in May 1997, known as The Dublin Principles result of an initiative launched by the National College of Industrial Dublin Relations and the International Center for Alcohol Policies (ICAP).
dc.language.isospaen_US
dc.publisherUniversidad de Huelvaen_US
dc.rightsAtribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/
dc.subjectAlcoholismoen_US
dc.subjectEstudiantesen_US
dc.subjectUniversidad de Huelvaen_US
dc.titleEstudio del consumo de alcohol en el alumnado de la Universidad de Huelva : causas, riesgos y prevenciónen_US
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/doctoralThesisen_US
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccess


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